Por: Muki Palacios muki@mukipalacios.com

 

Y bueno estaba preparando mi segunda sesión para el programa FELICIDAD  EN EL TRABAJO FASE 2 (de 8 SESIONES) y me tocaba armar la sesión de PROPÓSITO. Después de leer mucho y armar en sí el taller; me pregunté: ¿Ahora cuál es mi propósito?, ¿Sigue siendo el de hace varios años? En ese momento vi como mi trabajo se había ampliado mucho durante estos últimos meses, y que hoy tenía (además de mis  programas para empresas y para mujeres): Camina, Reinventa Pinta,  Reinventa Mamá-Hija y otros más en mente.

 

Entonces, ¿Cuál es mi propósito? Promover la presencia de emociones positivas, apreciatividad y optimismo en las personas y empresas con un enfoque distinto. Es decir, generar una manera de ver la vida (y relacionarnos) que consista en descubrir aquello que nos da vida (núcleo positivo) y conectar con aquello que nos motiva, nos mueve, nos fortalece y apasiona; llevándonos a apreciar e incrementar nuestros talentos, fortalezas y valores al conectar desde lo que más queremos y funciona en nuestra vida.

 

Debemos buscar ampliar nuestra capacidad para reconocer nuestras fortalezas, desarrollar la apreciatividad con la cual se valora, estima, reconoce y honra lo mejor de uno mismo y del otro. ¡Cuán importante es reconocernos y reconocer y ver al otro! ¡Qué bien nos sentimos cuando se nos ve y se nos reconoce!

 

Creo que hay mucha psicología enfocada solo en aliviar el sufrimiento de las personas y ahondar en nuestras carencias y dificultades y lo que queremos lograr, pero creo también necesitamos espacios para promover lo que queremos ver crecer en nuestras vidas. Pienso que al enfocarnos en lo que quiero, y en concreto, en lo que quiero más, nos ayuda a salir de la queja y a vivir apreciativamente agradeciendo a cada paso.

 

La forma en que conocemos algo es decisiva. Las preguntas que planteamos, los aspectos en los que elegimos enfocarnos y los temas sobre los que elegimos indagar determinan que es lo que encontramos, y es justamente lo que encontramos, lo que se convierte en la información y en la historia sobre la cual dialogamos y visualizamos el futuro.

 

Nos hemos quedado demasiado prendados de nosotros mismos, nos vemos envueltos en una sociedad individualista que solamente piensa en uno mismo. Esto me lleva a creer que el hábito de la reflexión y análisis constante sobre nosotros mismos que alienta y promueve nuestra cultura y sociedad narcisista en realidad puede empeorar las cosas. Incluso una investigación muestra que cuando las personas piensan en sí mismas, habitualmente sus estados anímicos son negativos. Por ello, debemos salir de este ensimismamiento y buscar el contacto con otro, porque la mayor felicidad es con y para el otro.

 

Finalmente FLORECER DONDE ESTAS PLANTADO, no se trata simplemente de aguantar o soportar lo que nos tocó vivir, sino de tomar la decisión y hacer el esfuerzo de aceptarlo, amarlo. El amor al destino corresponde a una aceptación de la carta que nos toco jugar, lo cual implica un buen grado de responsabilidad por las propias acciones, pues si bien no puedo elegir la carta que me tocara, si puedo elegir como jugarla. Es esta aceptación que conduce al crecimiento personal. La calidad de vida mejora mucho si aprendemos a aceptar y amar lo que tenemos que hacer.

 

Por todo ello, mi propósito es ser un agente de cambio que inspire a otros a construir un mundo más humano; identificando promoviendo y resaltando lo mejor de uno como resultado de una interpretación más constructiva, más generosa y compasiva de nosotros mismo y nuestro entorno, con una mirada más apreciativa.