Por: Muki Palacios muki@mukipalacios.com

 

Una de las mejores formas de conducirnos eficazmente por este sendero llamado vida, es desarrollar nuestra capacidad de hacernos preguntas inteligentes, que nos abran posibilidades. Las buenas preguntas son tan poderosas que pueden producir una transformación, inspirándonos a crecer, buscar y dar sentido.

 

Desde la PSICOLOGÍA POSITIVA estamos convencidos que la calidad de nuestras preguntas determina en gran medida la visión de nuevos y mejores escenarios. Por ello una de las formas que tenemos para mejorar nuestra vida, consiste en cambiar las preguntas que nos hacemos habitualmente.

 

El énfasis de la cultura en encontrar la respuesta correcta, más que en hacer la pregunta correcta, hace que pasemos la mayor parte de nuestro tiempo tratando de resolver problemas y pasemos muy poco tiempo pensando en las preguntas que hacemos, pagando así un precio muy alto por ello. Por lo tanto, lo que sucede generalmente es que no tenemos la respuesta correcta porque no hacemos las pregunta correcta, o incluso hacemos la pregunta equivocada.

 

Sólo cuando empecemos a cambiar y pensar en las preguntas que hacemos, para formular preguntas en positivo, que se centren en lo que si funciona, crearemos nuevos escenarios y la visión de mayores posibilidades en nuestra vida y la de otras personas, enfocándonos en lo que es verdaderamente importante.

 

En ese sentido la PSICOLOGÍA POSITIVA no trata de ignorar lo que no funciona, sino que nos invita a cambiar o complementar el enfoque de las preguntas que hacemos, centrando nuestra atención en formular preguntas que no sólo se enfoquen en reparar las peores cosas de la vida, sino también en identificar y construir las mejores cualidades de la vida. Entonces, ¿Cómo hacemos para que la gente se centre en lo que si funciona?, la respuesta a esta pregunta, está en la pregunta que hacemos.

 

Una nueva pregunta puede cambiar una realidad, definiendo la realidad. Cuando se aprecia lo bueno, lo bueno aflora, es así como funciona y marca la diferencia que hace una pregunta.