Con qué frecuencia nos damos un momento para detenernos y alejarnos de la rutina diaria. Solemos correr por la vida y no paramos. De esta manera, perdemos oportunidades. Tenemos que parar para lograr quietud. Para poder empezar a contemplar lo bello que nos trae la vida ¡Tenemos que crear señales de alto en nuestra vida!

 

Pregúntate lo siguiente y responde para ti mismo lo siguiente:

  • ¿Recuerdas cuándo fue la última vez que hiciste un alto en tu vida?
  • ¿Cuándo fue la última vez que te alejaste del ruido y el aturdimiento de la sociedad y comenzaste a disfrutar de las cosas sencillas que te rodean?
  • ¿Cuántas veces nos detenemos a respirar cuando nos sentimos estresados?
  • ¿Cuántas veces paramos para agradecer por lo que estamos viviendo?

 

No estamos acostumbrados a detenernos, a reconocer el momento. Sea este bueno o retador, estamos acostumbrados a ir corriendo, a dar las cosas por hechas y NO NOS DEJAMOS SORPRENDER. ¿Cuánto cambiaría nuestras vidas si nos detuviéramos a respirar, a vivir los momentos con toda intensidad?, ¿cuánto más gozaríamos?

Hoy en día no es una sorpresa que muchas veces no nos detengamos a pensar en los regalos que nos ha dado la vida; cosas tan simples como poder abrir los ojos y ver los colores que reciben nuestros ojos o escuchar los diversos sonidos que trae el ambiente, éstos son un privilegio del que no todos pueden disfrutar, pero que todos pueden aprender.