Abran los ojos, abran los oídos, abran el olfato, abran el tacto y abran el gusto. Abran todos sus sentidos para mirar la maravillosa riqueza que nos ha sido entregada. Se trata de disfrutar lo que nos ha sido dado, abrir nuestros corazones a las oportunidades que pasan por nuestro camino.

Vivimos rodeados de cosas que pasamos por alto, ya sea porque están siempre allí o porque simplemente no logran capturar nuestra atención. Esta mala costumbre de no observar y apreciar lo que tenemos alrededor nos reduce la posibilidad de dejarnos maravillar.

No dejemos pasar la oportunidad de contemplar. Si sales a caminar tómate un momento para observar los árboles, las flores, las casas, el camino…tantas cosas por ver que están más cerca de lo que tú crees. Aprendemos a desarrollar la capacidad de mirar realmente algo y encontrar en sus detalles la novedad y la belleza. Cuando verdaderamente observo, me siento más feliz aún, porque me doy cuenta de las cosas maravillosas que tengo a mi alrededor.

¡Empecemos a escuchar al mundo con los ojos!