Por: Muki Palacios muki@mukipalacios.com

El dolor como despertador a la vida con sentido

Un día nos duele la vida, y la vida nos dice que también es con nosotros y nos acerca un dolor que es un despertador.

Cuando nos duele la vida es que nos estamos despertando. No necesitamos tantos analgésicos para adormecer el dolor, necesitamos escuchar, necesitamos escucharnos y aprender a tolerar la incomodidad y el dolor que finalmente es la que nos lleva al crecimiento interno, cambiando nuestro foco de atención, buscando la solución no afuera sino gestionarla desde dentro. De pronto, ¿necesitamos un dolor más grande para saber lo que somos?.

Me pregunto: ¿Necesitamos una pérdida, una enfermedad, un divorcio, para constatar el valor de la vida y apreciar todo lo que ésta nos regala cada día? Y lo que es mas increíble aun, es constatar que es en estas experiencias donde se nos dan las lecciones más hermosas de la vida y hace que salga lo mejor de cada uno.

El sufrimiento nos permite emerger y con el emerger llega también la felicidad. El dolor nos HUMANIZA, NOS HACE VERDADERAMENTE HUMANOS, nos hace sensibles, nos ablanda, nos hace vulnerables y muestra nuestra fragilidad logrando incluso dar cosas mejores de uno mismo, que cuando nos sentimos OMNIPOTENTES.   

¡Ole a la Vida!