Por: Muki Palacios muki@mukipalacios.com

La Calidad Humana debe dimensionarse más que una simple técnica para ganar adeptos, buscar reconocimiento o incrementar la productividad de una empresa. Si aspiramos a lograr calidad a lo primero que debemos abocarnos es a producir Calidad Humana.

¿Pero qué significa calidad humana?

Hablar de calidad humana implica estar atentos y cuidar nuestras relaciones con los demás. Necesitamos rehacer nuestros vínculos humanos. De nada sirve trabajar de sol a sol en un lugar donde detestamos lo que hacemos y no tenemos amigos y llegar cansados a un hogar cuando nuestros hijos ya están dormidos o en el que nadie se interesa en saber cómo nos fue. ¿Para qué tener una gran casa si no tenemos con quien compartirla y nos sentimos solos? ¿Para qué trabajar tanto ante un líder que no comparte nuestra escala de valores y sentimos que traicionamos nuestros ideales?.

De nada vale estar en una gran playa, con una gran casa o en una cancha de tenis si no tenemos con quien compartir, jugar y disfrutar ese momento. ¿Para qué tener lo que no se puede compartir?. Ni las cosas ni el dinero, determinan nuestra felicidad. Estudios de la Psicología Positiva, corroboran cada vez más estos hallazgos. El valor del dinero está en su aplicación, en el servicio a alguien más….. El secreto de tener está en compartir. El esfuerzo y perseverancia de luchar por una prosperidad económica, está en el poder ver sonreír a alguien que amamos y a quien le damos el privilegio de disfrutar lo que ganamos. Ser generoso en la vida puede proporcionar o no ventajas materiales, pero siempre trae felicidad a quien la practica.

Pensar en los demás, dar y compartir, como filosofía de vida, es la mejor y más abundante fuente de riqueza emocional y espiritual. Existen pocas cosas más satisfactorias que compartir algo con alguien, sentir que hemos contribuido a la felicidad de otros. Es parte de nuestra naturaleza humana: dar, convivir, acompañar, amar, servir… Muchas veces elegimos vivir nuestra vida desde el MIEDO y estamos asustados, asustados de lo que tenemos y quizás tal vez de lo que creemos no podemos hacer; asustados de lo que pensaría la gente si lo intentamos.

Permitimos que nuestros miedos se interpongan en nuestros sueños y comenzamos a traicionarnos y volvernos miserables, por ejemplo cuando decimos no, cuando queremos decir si; cuando murmuramos en voz bajita cuando queremos gritar, y después…. después gritamos a quien no teníamos que hacerlo y que son generalmente las personas que tenemos más cerca y a quienes amamos más. Hay que tener CORAJE, para actuar a pesar del miedo, no hay tiempo para tener miedo. Así que intenta…. intenta aquello que no has hecho, ATRÉVETE, arriésgate, sal de tu zona cómoda, escribe aquella carta, ten la conversación de tu vida, da tu opinión sin miedo, visita lugares que no conoces, juega, baila, canta. Sé fiel a ti mismo. La única manera de enfrentarse al fracaso es cuando fracasamos y descubrimos que somos capaces de superarlo.

Cuanto antes nos enfrentemos a las dificultades y los problemas, mejor preparados estaremos para superarlos!!!!!!! No te quedes con esa mirada esquiva, ni ese abrazo contenido, ni la risa escondida; llama a los que quieres y diles cuanto los amas. El tiempo no regresa. No tienes nada que perder y todo…. ¡Todo que ganar! ….Dejemos fluir nuestras emociones… ¡Ole al a Vida!