Nuestro cuerpo funciona como una máquina, y es por ello que requiere de combustible para funcionar… este es el alimento. De él nuestro cuerpo obtiene los nutrientes y las energías necesarias para realizar todas nuestras actividades diarias. Sin embargo, son muy pocas las personas que saben balancear correctamente su alimentación. Las exigencias de nuestro día a día nos obligan a remplazar comidas sanas por comidas chatarra con alto contenido calórico y graso, pero con muy pocos nutrientes, esto le resta energía a nuestro cuerpo en lugar de aumentarle; o peor, dejamos de comer por ganar un poco más de tiempo. Nunca debemos de olvidar que COMEMOS PARA VIVIR, así que dejar de lado cualquiera de las tres comidas diarias no es una opción.

Asimismo, está comprobado que es mejor dar prioridad a aquellos alimentos que sean más naturales, frescos, nutritivos y sanos. Debemos ir modificando los hábitos nocivos de alimentación y aprender a priorizar las verduras, las frutas, las legumbres, los lácteos, los frutos secos, y de forma más controlada, los demás alimentos (tampoco queremos que te prives de todo, de vez en cuando uno puede darse un gustito). El comer saludable nos traerá beneficios a todo nivel, tanto físico como mental y emocional.

Hay una frase en especial sobre la nos gusta reflexionar: «Nadie puede vivir a dieta, pero todos podemos vivir más si elegimos mejor lo que comemos». De esta manera, los invito a tomar conciencia acerca de los que consumimos y como esto repercute en nuestro cuerpo. Busquemos cambiar la palabra “dieta” por “hábito alimenticio” y eduquémonos para darle a nuestra cuerpo el alimento que necesita para mantenerse fuerte y lleno de vitalidad.