Por: Muki Palacios muki@mukipalacios.com

¡A mi la RABIA me salvo!

Fue el título de un artículo que escribió Antonio Orjeda en el Comercio, después de hacerme una entrevista, y efectivamente creo que fue esa energía que está en la rabia, que utilice a mi favor y que fue el inicio para revertir la situación tan dolorosa que viví especialmente el año 2007, donde la emoción que me dominaba era la tristeza y en la cual, como muchos sabemos no hay energía. Los invito ahora a reflexionar un poquito acerca de la que significa la rabia y de los beneficios que pueden haber en esta emoción si utilizamos la energía que está presente cuando la sentimos.

Muchos creemos: si me guardo la rabia, me enfermo, si no lo guardo, puedo dañar a los demás. Entonces el dilema es: ¿Qué hago con esta rabia que siento? Esto no significa que tenemos que hacer nada y cruzarnos de brazos. Es necesario tener claridad en lo que queremos experimentar, enfocarnos en ello, poniendo pensamientos y emociones para vivirlo energéticamente, sentirlo, visualizarlo y luego ponernos en marcha haciendo uso de nuestra LIBERTAD y poder de elección, tomando acción dentro de nuestra zona de influencia y RESPONSABILIDAD. La cultura fomenta la supresión de la rabia por su connotación negativa, nos enseñan desde pequeños a reprimirla, y sin embargo muchos de los grandes cambios de nuestra vida han sido consecuencia de la rabia, la más seductora de las emociones. Culturalmente, al igual que hacemos con el miedo y la tristeza, hemos catalogado a la rabia como negativa, permitiéndonos sólo expresar socialmente emociones positivas como la alegría y el afecto.

Sin embargo, el miedo es la emoción que nos permite cuidar nuestros límites y la tristeza la emoción que nos permite descubrir lo que es valioso para nosotros y no queremos perder; sabemos también que la culpa, no expresada es dirigida hacia uno mismo y nos hace mucho daño. Tenemos RABIA cuando sentimos que algo nuestro está en peligro, y esa rabia nos pone en predisposición para defender lo nuestro, generándonos una energía que bien canalizada puede ser el impulsor de grandes logros y es la que muestran los grandes líderes convirtiéndola después en PASION. Es por ello que la rabia, y la fuerza que genera, es lo que necesitamos también para ir en pos de nuestras metas e ideales. Si bien con esa fuerza podemos dañar a otros, podemos también hacer mucho bien. Todo depende de donde coloquemos el foco de nuestra rabia.

Se requiere primero tomar conciencia de las sensaciones que estamos sintiendo y luego un entrenamiento para poder decidir la respuesta que daremos cuando estamos tomados por esta emoción y es precisamente la libertad y capacidad que tenemos los humanos de aprender a cambiar nuestras reacciones frente a los estímulos externos. Lo que pocas veces hacemos es reflexionar y preguntarnos qué es lo nuestro que estamos defendiendo. Cuando hacemos esta reflexión, podemos ver que en muchos casos, nuestra rabia deriva de nuestro ego, de la imagen de nosotros mismos que hemos construido y que creemos que somos. “Lo que más daño nos hace, no lo genera la rabia contenida, sino el miedo a expresar la rabia”. Aprender a mirar qué defendemos cuando sentimos rabia, es un gran inicio para conocernos y aprender a soltar y desapegarnos de aquello que realmente no es relevante, esforzándonos en llevar nuestra atención a la nueva interpretación que queremos generar en nosotros. Recordando que nose trata de expresar la rabia desmesuradamente, no se trata de reprimirla, se trata de ponerla a nuestro servicio valiéndonos de la enorme energía impulsadora que esta presente en esta emoción que adecuadamente analizada y canalizada es capaz de cambiar nuestro mundo. ¡Olé al a Vida!